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jueves, 12 de agosto de 2010

Conociendonos

Dominiq aclaró su garganta y levantó la frente.

“No tenía idea que alguien me fuera a buscar algún día, luego de noventa y ocho años pierdes la esperanza. Creía que me quedaría solo para lo que durara mi vida, o al menos hasta que encontrara una forma de morir. No estaba seguro de que era mitad vampiro hasta que el olor de la sangre me sobresaltó. Estaba yo afuera de una tienda de historietas cuando una chica de un cabello obscuro cruzó la calle sin ver a ningún lado, cualquier coche pudo haber parado en una ocasión cualquiera, pero en el caso de ella el chico que conducía llevaba una velocidad excesiva. No pudo parar y dejó a la chica en la calle, tirada como una basura, sangrando de la pierna y con la cara llena de rasguños. No me parecía nada justo por lo que me acerqué a ella con ademán de ayudarla. Mientras que me incorporaba a recogerla me di cuenta que el olor de su sangre me hacía sentir un fuego intenso en mi garganta y su sangre olía más dulce que cualquier otra cosa. Sentía mi boca sedienta y de su sangre… No quería hacerle daño y por consiguiente huí de allí lo más rápido que pude. No me importó si alguien me veía… “– Dominiq tomó aire despreocupadamente, tal como si estuviera contando una historia infantil. Mientras contaba su historia pareció tener la edad que realmente tenía y no la que aparentaba.

“Investigué sobre los únicos que podrían necesitar sangre siendo personas: vampiros. Descubrí que tenían muchos rasgos en común conmigo aunque no del todo. Yo no quería beber ningún tipo de sangre igualmente había estado viviendo unos años como un humano, con comida humana por lo cual no he probado sangre ni humana ni animal. Luego, treinta y tres años después de aquel lance, me dirigía al museo de cera de madame Toussands cuando de soslayo observé que me seguían tres personas, las tres tenían los ojos de un amarillo brillante. Eran muy pálidos y se escondían entre las sombras, eran dos mujeres castañas y un hombre rubio. Al principio me causaban un poco de miedo pero luego empecé a sentir calma y a querer hablarles pero me contuve.”

“Los tres eran extremadamente hermosos a pesar de las sombras podía ver sus rostros perfectamente. Ya no pude contener más mi curiosidad por lo que me detuve y ellos se detuvieron al mismo tiempo. Me voltee y pude ver muchísimo mejor sus rasgos, no me había equivocado eran dos mujeres y un hombre aunque no tenían ningún parecido ya que una de las mujeres tenía el cabello corto y la otra lo tenía de un largo mediano, tenía un gesto alegre; y el hombre era rubio y sobrio con gesto ausente.”

“La pequeña mujer de cabello corto se acercó a mí con un andar bailarín, me llamó por mi nombre, tal como si fuéramos viejos amigos. Me explicó que se llamaba Alice Cullen y que ella era una vampira y sabía que yo era uno igual. Me pareció una vampira muy amable, por cierto” –Le dijo a Alice. Ella sonrió complacida.

“Me contó sobre su familia, su madre en términos técnicos que era la otra mujer de cabello obscuro y su esposo Jasper, el hombre de cabello rubio. Me dijo que su demás familia se encontraba muy lejos de Londres y que su sobrina era como yo: mitad humano mitad vampiro. Me refirió sobre su familia de vampiros, me aseguró que ustedes no bebían sangre humana y que era esa la razón de los ojos amarillos porque los vampiros que bebían sangre humana tenían los ojos de un rojo escarlata. Parloteó cantidad infinita de frases en las cuales las únicas palabras que entendí fueron nombres propios y nombres de personas que eran parte de la familia. Según entendí, Carlisle es el esposo de Esme, el núcleo de la familia y el papá técnicamente. Emmett y Rosalie eran esposos y hermanos de Alice y Jasper. Edward y Bella eran esposos y tenían una hija que Bella había concebido mientras era humana y se llamaba Renesmee. Alcancé a escuchar que ella, Jasper, Bella, Edward y su hija tenían dones y cuando le conté sobre los míos los tres se sorprendieron mucho y me explicaron que nunca se habían encontrado con alguien con dos dones.”

“Y así fue como llegue aquí” – finalizó Dominiq

Nadie dijo nada por unos momentos, queríamos que nos siguiera contando aunque no sabíamos que más pedirle que dijera. A mí si se me ocurrían millones de preguntas que hacerle pero aguarde, ya tendría mi tiempo. Empecé a imaginarme todo lo que nos había contado y me lo podía imaginar a la perfección, mis pensamientos se encontraban a miles de kilómetros de la mansión hasta que alguien habló.

- ¿Qué más recuerdas antes de eso? -pregunto ansioso Carlisle.

- No estoy muy seguro. Solo recuerdo a partir de ese día, se que es extraño y la verdad me parece bastante bizarro pero es confuso y complejo para contar.

- ¿Puedes intentarlo? – preguntó Esme

- Supongo – dijo Dominiq para luego aclararse la garganta – Aquí voy de nuevo –susurró. Supongo que ya se había cansado de explicarnos su vida.

- Si no quieres, puede ser en otra ocasión. No te sientas presionado, es curiosidad únicamente – le dijo Esme en tono maternal.

- ¡Wow! En serio parecen humanos – exclamó- No se preocupen no me siento presionado, me puedo imaginar la curiosidad que sienten.

- Tal vez la imagines aunque no solo es la curiosidad de una persona – aceptó Rosalie.

- No recuerdo muy bien todo. “Era un frío día de Noviembre, desperté en una casa luminosa que al parecer era mía. No tenía idea de quien era ni siquiera mi propio nombre y menos mi apariencia. Rebusqué en mis pantalones en busca de una billetera que me pudiera decir que había pasado conmigo y quien era, no encontré nada. Busqué entre las gavetas de mi armario y no encontré más que ropa y más ropa. Luego vi que mi abrigo se encontraba colgado, en uno de los bolsillos encontré un pequeño papel color amarillo que contenía una pequeña foto doblada, el papel decía: Dominiq Danton. Noviembre 2, 1912. Londres, Inglaterra. Y la foto era un joven de aparentemente veintitrés años, tenía cabello castaño y ojos color verde; supuse que se trataba de mí y lo comprobé al verme al espejo.” – dijo con un mal gesto, supuse que era para parecer casual. Nadie dijo nada esperando que continuara y así lo hizo.

- “No recuerdo nada de mi familia, ni siquiera sé si algún día la tuve. Todo me parece confuso y borroso. No estoy seguro si este es mi nombre o sí una persona tomo una foto mía y colocó un nombre de cualquier otra persona en el papel…

- Sé lo que se siente –interrumpió Alice con vergüenza.

- Ahora ambos tienen una familia que los quiere y conforme el tiempo pase esto ocupará su pasado – dijo Carlisle abrazando a Alice y Dominiq.

- Por supuesto –asintió Esme.

Mi familia era tan buena y tan acogedora que me sentí muy orgullosa no únicamente de tenerla si no de ser parte de ella también. No me podía imaginar sin ella, no me podía imaginar olvidándola y menos no teniendo un pasado. No tener un pasado me entristecería demasiado. Mi padre escuchó mis pensamientos y se acercó a mí y me dio un pétreo abrazo, tal como lo daban los vampiros, aunque mis padres eran fríos sus abrazos me parecían cálidos; ya me había acostumbrado. Mientras esto sucedía la familia se dispersó alrededor de la casa: Carlisle, Esme y Dominiq mantenían una conversación en la sala, Alice y Jasper se encontraban arriba hablando y Emmett con Rosalie habían salido al jardín trasero. Nosotros cuatro seguíamos en el centro de la sala aunque ahora estábamos viéndonos unos a los otros, voltee a ver a Jacob porque podía sentir su mirada en mí. En cuanto me encontré con sus ojos marrones me perdí y me fui al pequeño paraíso donde solo estábamos él y yo. Estaba en mi paraíso cuando la pregunta y la voz ronca de Dominiq me sacó de ella.

- Renesmee… ¿Tiene algún don?- preguntó a mi padre.

- Sí. – asintió

- Uno ¿cierto? Tal como ustedes – dijo señalando a mis padres.

- Ciertamente es que no. – contestó. Su afirmación me confundió ¿Qué tornillo se le había zafado ahora?

- ¿Qué? – pregunté casi en un grito.

- Es difícil de explicar, hija.

- Edward… -inició Jake.

- Sé que te sientes confundido Jacob. Dime, recuerdas que ella es capaz de ver los escudos mentales igual que Bella… ¿No?- dijo papá

- ¿Ese es mi otro don? – pregunté ansiosa

- Sí y no

- Hijo, no entiendo que intentas decir – Dijo Carlisle que ahora se encontraba atento a nuestra conversación.

- Esta bien, lo explicaré, sus mentes me abruman – rió – como se han dado cuenta Nessie es capaz de ver los escudos aunque no estoy seguro si los pueda proyectar, también puede oírme y no estoy seguro tampoco si únicamente sea la mía…

- ¿Qué? ¿Papá que dices? ¡Nunca te he escuchado! ¿De que hablas? – interrumpí, definitivamente se le había zafado un tornillo y de los grandes ¿Qué diablos estaba diciendo? Nunca lo había escuchado.

- Nessie, tranquilízate, no se me ha zafado ningún tornillo. ¿Recuerdas cuando tuviste la pesadilla de los Vulturi?

- Si – cuando lo recordé me estremecí, odiaba esas pesadillas aunque era casi inevitables.

- ¿Recuerdas la noche que estábamos de caza?

Rebusqué en mi mente en busca de lo que papá me pedía y recordé que esa noche me encontraba sola porque ellos habían ido de caza mientras dormía y me desperté muy alterada pero escuché… ¡La voz de papá! Creía que era mi imaginación o mi mente repitiendo lo que siempre me decía: “Confía, todo estará bien” Y rápidamente entendí a qué se refería.

- ¿Te escuché? ¿De verdad hablas en serio? ¿Significa que no estoy loca?- le grité por la emoción.

- Sí, Nessie.

- No entiendo – rezongó Jacob. Puse mi mano en su mejilla y retransmití lo que acaba de recordar aunque omití mi sueño.

- ¡Wow! En serio te escucha – le dijo a mi padre. El sonrió.

- ¿Por qué sucede eso? – le pregunté a papá.

- Tengo dos teorías aunque creo que la segunda es la más acertada: La primera sería que tienes un lazo muy grande con nosotros y por ello eres parecida a nosotros; sin embargo también tienes uno con Jacob y no eres para nada licántropo. Creo yo – dijo riendo. – La segunda sería que eres nuestra hija y heredaste nuestros dones a tu manera y solo los puedes lograr con nosotros. ¿Qué opinas Carlisle?

- Son teorías muy interesantes, hijo. Me inclinaría por el hecho que es su hija y tiene su sangre, por lo tanto tendrá algo de ambos. Ella tiene sus dones invertidos aunque es muy probable que los posea iguales a ustedes. Ella nos muestra lo que piensa y no deja que nadie salga de su mente después de que los muestra. ¿No lo crees?

- Completamente –asintió papá.

- ¿Están intentando decir que Nessie en realidad tiene tres dones? – preguntó Jacob con entusiasmo y orgullo a la vez.

- ¿Tres? ¿Cuál es el tercero? No lo escuché – replicó Dominiq.

- Ella te muestra sus pensamientos o recuerdos… - dijo mamá.

- ¡Súper interesante! – dijo Emmett molesto. Yo sabía no le gustaba no tener ningún don y el hecho que yo tuviera tres probablemente le puso de mal humor.

- Emmett, es un gran descubrimiento y muy interesante. No te conviertas en un celoso – bromeó papá

- ¿Yo, celoso? ¿Estas de broma? –rezongó

Papá volteó a ver a Jasper, este asintió y dijo:

- Emmett, no lo intentes ocultar, lo sabemos.

- ¡Wow! De verdad que tanto hablar de dones y cosas inexistentes… les provocó falsos sentimientos ¿no? – le replicó Emmett.

- Madura Emmett – le dijo en tono bromista papá. Sabíamos que él no maduraría nunca así que nos echamos a reír ruidosamente, Emmett salió de la casa y cerró con fuerte portazo que la casa se tambaleó aunque la puerta no quedo reducida a astillas. Me pregunté si ¿Emmett sería tan infantil para no regresar esta misma noche?

- Volverá, simplemente le molesta no poderse reír de el mismo. Es muy orgulloso – me respondió papá entre risas sofocadas.

Luego de reír repetidamente sobre Emmett que pasaba refunfuñando y maldiciendo alrededor de la casa, mi familia se dispersó de nuevo: Carlisle regresó al hospital, Jacob había salido con Leah y Seth mientras que Rosalie fue en busca de Emmett. Dominiq se encontraba haciendo zapping frente al televisor, tan rápido que no estaba segura si se encontraba buscando un programa en concreto. Me quede observándolo, sabía que el podía sentir mi mirada y la estaba evitando aunque no era muy discreto. Tenía muchas preguntas rondando mi cabeza por lo que me acerqué a él y me senté a su lado en el sillón blanco. Él continuaba pasando canales ignorando mi presencia, me quedé allí hasta que decidió apagar la televisión y me volteó a ver.

- ¿Necesitas algo en específico o simplemente eres molesta?- me pregunto cortante.

- Lo lamento, no quería molestarte… - dije levantándome. Él me tomó del brazo antes de que pudiera irme, me voltee a verlo y en su cara se escribía una disculpa.

- No quiero tener problemas con tu… novio – se disculpó

- ¿Con Jake? ¿Bromeas? – pregunté con una sonrisa.

- La verdad es que si aprecio mi vida

- Lo siento, nunca quiso asustarte. Simplemente es algo protector…

- ¿Algo? – bufó.

- Debo admitir que es lo es demasiado, pero solo lo hace porque me quiere demasiado

- Estoy seguro de eso, el laso entre ustedes es bastante fascinante, incluso más grande que el de tus padres – me explicó.

- ¿Es posible? – pregunté viendo a mis padres con una sonrisa traviesa. Mi madre bajó la mirada y papá me observó orgulloso.

- Su lazo es distinto. El de ustedes es mil veces más grande casi como miles de cables que los unen, me parece algo increíble, nunca lo había visto. ¿Desde hace cuando que están juntos?

- Mmm… - vacilé. No sabía que responderle porque Jake y yo habíamos tenido ese lazo de amistad desde que era una niña, no sabía si decirle que desde que era niña o hace unos días.

- Él y Nessie mantienen ese lazo tan unido desde antes que ella naciera aunque su relación se formalizó hace unos días – interrumpió papá

- Jacob siempre has estado en nuestras vidas incluso antes de concebir a Nessie. Cuando estaba embarazada se empezó a formar el lazo y ha llegado hasta acá – agregó mamá.

- ¡Wow! Supongo que eso es mucho tiempo ¿no? ¿Qué edad tienes Nessie?

- Oficialmente, estoy por cumplir quince aunque aparento más.- le dije con una sonrisa presumida.

- ¡Únicamente quince! Creí que llevaban más, su lazo parece tener cientos de años…

- Créeme que quince años con el olor a perro, es suficiente – dijo Rosalie desde la puerta de enfrente- Lo puedes imaginar…

- Rose, Jake no es un perro – le dije ferozmente. Nunca le había hablado así a Rose por lo que me regresó una mirada confundida. Intenté cambiar mi gesto feroz pero creo que me dominó- Lo siento – le dije preocupada.

- No hay problema – me dijo Rose. Eso me tranquilizó un poco y continué con mis preguntas hacía Dominiq.

- ¿Cuándo descubriste tus dones? – pregunté inmediatamente. El me vio con los ojos abiertos por la sorpresa y contestó un poco vacilante.

- La telequinesis la descubrí hace unos tres o cuatro años. Había una película en los cines sobre unos jóvenes superhéroes y uno de ellos tenía ese don, si se puede llamar así. Los niños en la ciudad hacían el intento y siempre fallaban. Una tarde al llegar a mi apartamento sentí curiosidad, había leído que algunos vampiro tenían “superpoderes” y lo intenté la única diferencia con los niños fue que no fallé.- dijo riendo.

- ¡Qué forma tan divertida! – dije entre risas. No podía asimilar el hecho de conocer tu don de la forma más inesperada. Lo creía patético pero a la vez o encontraba fuera de lo común y lleno de vitalidad. No era un don abrumador como leer mentes o ver el futuro pero poder mover cosas con tu mente, digno de un superhéroe, tal como Dominiq había recalcado.

- ¿Y cómo descubriste lo de las mentes? ¿Otra película? – bromeé.

Cuando lo mencioné su gesto cambió, se volvió triste. Sus ojos perdieron el brillo y su cuerpo se había tensado. El dolor era tangible. No quise seguir preguntando y me quedé callada a su lado. Si no quería continuar, su rostro me daba a entender que significaba porque era un recuerdo doloroso, o algo parecido.

- Si no quieres, no lo cuentes… entiendo – le dije dulcemente. No quería que se sintiera obligado a contarme, que me haya contado un poco de su vida había sido suficiente: por hoy claro. No me iba a rendir aunque le daría unos años con esa historia.

- No te preocupes. – me dijo con una sonrisa, aunque en sus ojos pude ver el esfuerzo que le tomaba haciéndolo. No quise decir nada, no sabía que decir de todas maneras.

“Lo descubrí por mi novia, ella no sabía nada de mi naturaleza y de todo lo que yo era. Sus pensamientos me traían loco, no los escuchaba pero podía percibir decisiones y reacciones que se formaban en ella. Se llamaba Rebecca Sorong. Digo llamaba por que hace tres meses murió de cáncer. Todo empezó una tarde de mayo, era su cumpleaños el primer día que la vi. Su cabello era de un color rubio con unos pequeños toques castaños, se movía al viento cada vez que su cabeza se movía un pequeño centímetro, era bastante obsesivo, no podía apartar mi mirada de su rostro. Sus ojos eran cautivadores y dulces a la vez, era un equilibrio perfecto. Me enamore de ella desde la primera vez que la vi., mañana tras mañana me acercaba a hablarle, a veces de cosas tontas e inmaduras. Al cabo de un mes de estupideces me decidí por invitarla a salir y aceptó. Pasamos un tiempo muy hermoso y conseguí que se enamorara de mí, no sabía como lo había logrado pero le agradecía a su corazón por haber escuchado mis plegarias.”- se detuvo y tomo su cabeza entre las manos, ocultando su rostro. No quise preguntar ni comentar nada y espere a que se repusiera para continuar. El silencio reino por cinco minutos, luego se destapó el rostro y se dijo unas palabras que no alcancé a oír, seguido de eso levantó la frente y continuó.

“Estábamos por cumplir dos años de relación cuando decidí proponerle matrimonio, mientras iba en camino a casa me dije que era hora de decirle sobre mi naturaleza, no podría esconderle el hecho que fuera un algo así como vampiro. Sabía que ella me amaba y que probablemente entendería que no le haría daño y que podríamos tener una vida normal, tal como la habíamos estado viviendo hasta ahora. Una parte de mí me decía que no debía hacerlo y en mi opinión personal: debí hacerlo, pero no lo hice. Cuando le comenté sobre mi naturaleza Becky se alejó de mí al instante y me dijo muchas cosas que no has de escuchar por aquí. Me dijo que no deseaba verme más y que deseaba más que cualquier cosa en el mundo que pudiera encontrar una forma de morir o si quiera de desaparecerme de este mundo. Fue muy duro para mí escuchar todas esas palabras pero ella tenía razón: Yo no era parte de la naturaleza por que no debería existir “- Dominiq se estremeció y negó con la cabeza para sí mismo. Me dolió ver la expresión de sus ojos, me lo pude imaginar, si Jake no supiera nada de mi naturaleza y él no fuera “normal” sería de entenderse que hiciera lo que Rebecca le hizo a Dominiq. Me pareció muy duro de aceptar, incluso mi sangre se sintió frío, no podía pasarme algo parecido.

“Sabía que no podía dejar eso así, no podía simplemente desaparecer y correr el riesgo que ella corriera chismes sobre mi naturaleza. Estaba concentrado en su mente tan intenso, intentando averiguar que pensaba hacer con la noticia aunque mis deseos que se olvidara de mí, de lo que oyó y que fuera a ser feliz fueran más grandes. Al instante ella dejó de pelear y me preguntó quien era, no le contesté y corrí lejos de allí” – de sus ojos rodaron lágrimas y lo abracé, fue un reflejo instantáneo al cual el respondió alejándome. Me quedé inmóvil a su lado, no sabía que decirle.

- Gracias por escucharme, Nessie – me dijo Dominiq interrumpiendo el silencio.

- Gracias por confiar en mí. Discúlpame por el abrazo, fue un reflejo.

- No te preoc… -se detuvo y cerró los ojos concentrándose en algo.- vienen por ti – me dijo cuando abría los ojos.

- ¿Qué? – pregunté confundida.

- Se acercan… -cerró los ojos y abriéndolos con una sonrisa de satisfacción me indico que eran cuatro licántropos y una humana. Si no me equivocaba serían Leah, Seth, Quil, Jared y Jacob pero ¿Traían a Claire?

Entraron por la puerta principal ya todos convertidos en humanos, Dominiq no dijo nada y subió hecho una bala. Pensé que no quería problemas con Jake ahora que toda su manada se encontraba aquí.

Yo había acertado en los nombres y Dominiq en la cantidad; el primero en pasar por la puerta fue Jake y luego después venía Quil, Claire y Jared, de último venían Seth y Leah, que no parecía muy contenta, como era de costumbre.

- ¿Dónde están todos? – preguntó Seth al ver que la mansión estaba casi vacía.

- Emmett anda refunfuñando muy lejos de la casa- le dijo entre risas mi madre.

- Los demás están de caza, a excepción de Carlisle, Esme y Dominiq –contestó papá tranquilo.

- ¿Dónde está Carlisle?- preguntó Embry- Necesito hablar con en sobre… - vaciló- cosas – dijo al final un poco apenado.

- Yo le digo, no te preocupes – dijo papá mirando a la ventana, supongo que intentaba restarle importancia a lo que Embry haya pensado.

- Emmm… Gracias –dijo Embry

- ¿Quién es Dominiq? – preguntó Claire

- Dominiq es nuevo, deberían conocerlo – dijo Jacob con una sonrisa a toda la manada. Leah hizo un mal gesto.

- ¿El es el que se parece a… - vaciló- Renesmee? – preguntó al final Leah. Le costaba mucho dirigirse a mí, no le agradaba del todo.

- Sí, creo que es muy buena persona a pesar de todo… - dijo con una sonrisa hacía mí.- Podrían ser buenos amigos, Leah – le dijo mientras se acercaba a mí. Me dio un beso en la frente mientras Leah le hacia mala cara. –Pero será hasta mañana chicos, porque tenemos guardia que hacer – dijo alejándose de mí, lo tomé por el brazo, me vio con los ojos desorbitados por la sorpresa.

- ¿Guardia?- rezongué viendo sus ojos. ¿Cómo pensaba en hacer guardia? Según las bolsas debajo de sus ojos llevaba por lo menos dos días sin dormir, lo conocía bien: quería asegurarse de mí mientras mis padres estaban de caza o fuera de la cabaña.

Se estaba pasando de sobre protector y lo sabía con toda certeza. Le toqué los ojos con mi mano y el cerró los ojos en señal de estar intentando suavizar las cosas, pero hoy no se saldría con la suya. Necesitaba dormir, eso último se lo transmití mentalmente.

- Lo hacemos todo el tiempo, Nessie, estoy bien. – me dijo con los ojos cerrados aún. No respondí y vi de soslayo a Seth, que tenía fija la mirada en nosotros.

- Si quieres solo lo hacemos nosotros, Jake – dijo Seth inmediatamente. Lo voltee a ver de cara para verificar si ellos también habían estado sin dormir y comprobé que Jacob era el único.- La manada de Sam nos puede ayudar- agregó luego que nadie le contestara. Jacob abrió sus ojos de golpe y se volteo hacia la manada, con la autoridad grabada en el rostro, supuse que había entrado en estado alfa.

- No es justo para ustedes

- Hermano, realmente necesitas dormir. Nessie tiene toda la razón- dijo Quil sonriéndome.

- Esta bien – se rindió Jacob – De acuerdo pero...

- …Nada- lo interrumpió Leah- No te vuelvas tan paternal, estaremos bien – bromeó

- Claro, claro. Entonces me iré a casa…

- … No – repliqué

- ¿Qué? – me preguntó confundido.

- Te Quedas conmigo- no termine mi frase porque sentí un rápido movimiento del aire a mi alrededor y Jacob estaba más lejos de lo que estaba antes; mi padre me tenía en sus brazos y soltaba sarta horda de acusaciones hacia ambos.

- Tranquilo – le dije mientras caminaba de regreso a Jake, sus brazos me detuvieron y los ignore – Te quedas conmigo porque solo así estaré segura de que duermas, que duermas- recalqué. Mi padre me soltó y ahora solo le dirigió miradas envenenadas a Jacob.

- Supongo que no tengo otra opción, ¿cierto? – me dijo Jake con una sonrisa traviesa, no necesitaba leer su mente para saber que pasaba por ella, una sonrisa tímida se formó en mis labios.

- Contrólate, Jacob Black, o te sacó a patadas- le espetó papá

- De acuerdo, de acuerdo – le dijo y me abrazó dulcemente, mi padre se relajó y se alejo un poco para situarse junto a mamá.

Ya podía sentir el pesado peso de la noche y mis ojos se empezaban a cerrar. Sabía que en estos momentos papá no estaba concentrado en mis pensamientos así que hablé.

- ¿Nos vamos? El sueño intenta ganarme – reí

- Vamos a casa- finalizó mamá.